Monopolio, bienestar y talento

Monopolio, bienestar y talento

Pablo Coto Millán. Artículo sobre los costes y beneficios de los monopolios en el mercado

Pablo Coto Millán. Director del Master de Comercio, Transportes y Comunicaciones Internacionales (Master TRANSCOM) de la Universidad de Cantabria

El análisis del bienestar nos dice que en ausencia de poder de mercado que ejerzan monopolios o coaliciones de oligopolios (junto a otras condiciones que aquí no serán analizadas) la solución que proporciona el mercado es eficiente. Esto quiere decir que no hay necesidad de intervención estatal sobre los mercados. Evidentemente, no se incluye el problema de la distribución de la riqueza entre los ciudadanos que componen una sociedad. Cuestión ésta de la que me ocuparé en otro artículo. Sin embargo, es deseable el objetivo de la eficiencia habida cuenta la asignación de recursos que se define como eficiente es un óptimo de Pareto. Entendiendo, como óptimo de Pareto aquella situación en la que ningún individuo de la sociedad puede estar mejor a no ser que otro pierda. En este sentido muchas son las ventajas que se atribuyen al libre mercado, la libre empresa y el comercio libre exponiendo simplemente que tal situación de mercado, industria, comercio entre países, no está en su óptimo de Pareto ya que todos pueden ganar sin que nadie pierda. El modelo más sencillo que ilustra este resultado es el de Robinson Crusoe y Viernes intercambiando cocos y pescado. En esencia este modelo se basa en que la especialización entre ambos individuos en una isla desierta con intercambio de cocos y pescado hace que ambos ganen frente a una situación de no intercambio.

Costes del monopolio

Por otra parte, existen diferentes aproximaciones al impacto económico de los costes o las pérdidas de eficiencia que generan los monopolios o las coaliciones de oligopolistas que actúan orquestadamente o como un cártel.

La primera aproximación se refiere a los costes que genera el monopolio para la sociedad en términos de eficiencia. Se acude al triángulo de Harberger describiendo en un modelo muy simple que el monopolio genera una pérdida para el conjunto de la sociedad que nadie gana. En este sencillo modelo existen además unas pérdidas por parte de los consumidores y unas ganancias por parte de los monopolios. De tal suerte que las ganancias de los últimos son menores que las pérdidas de los primeros. Todo ello sin entrar en detalles sobre el perjuicio causado por la transferencia de rentas que se da en contra de los consumidores y a favor de los monopolistas.

La segunda aproximación se refiere a la pérdida de eficiencia generada en las empresas monopolísticas de distintos sectores como consecuencia de que sus directivos no tienen incentivos para minimizar sus costes. Esto es así debido a que tienen asegurados beneficios extraordinarios y por ello no se esmeran en reducir los costes de su actividad productiva. Este planteamiento se conoce como la Ineficiencia-X.

Beneficios del monopolio

Por otro lado, existen aproximaciones que nos dan argumentos sobre los beneficios del monopolio.

La primera aproximación se refiere al “Argumento de Williansom” que en esencia destaca sectores con economías de escala suficientemente grandes, en los que incluso en competencia perfecta el funcionamiento es más ineficiente que una situación monopolística. Nos ilustra Williansom con un sencillo modelo en donde la entrada de una empresa en competencia con el monopolista conduce a una situación en la que el bienestar es menor. En el caso particular del modelo de Williansom se dobla el coste fijo y no compensa la ganancia de bienestar debido a la eliminación del monopolio con la entrada de otra empresa en competencia con la primera.

Por otra parte, se argumenta en una segunda aproximación de la defensa y beneficios del monopolio, con frecuencia empleada en los medios de comunicación, que tener un monopolio es ventajoso debido a que las empresas pueden emplear recursos a veces no directamente productivos para conseguir beneficios futuros. Los monopolistas potenciales estarán dispuestos a invertir en actividades improductivas mientras que les reporte un beneficio futuro. El hecho de que las empresas empleen recursos improductivos o no directamente productivos puede estar justificado si las empresas invierten en innovaciones de todo tipo con la finalidad de poder explotar en el futuro una patente o un descubrimiento en los procesos y productos. El problema es que existen sectores intensivos en I+D+i (Investigación, Desarrollo e innovación). Las empresas gastan recursos propios en la investigación de nuevos productos y procesos bajo la expectativa de conseguir mayores beneficios en el futuro, asociados normalmente a un mayor poder de mercado. En este caso el poder de mercado no sólo sería un mal necesario, sino un mal deseable. El impacto económico en las empresas sería negativo en el corto y medio plazo y positivo en el largo plazo. Sin embargo, también puede emplear recursos improductivos a conseguir posiciones dominantes con la presión, sobornos y otras prácticas no deseables sobre los reguladores.

Recomendaciones

Muy resumidamente se han visto en las líneas anteriores el impacto económico de los costes y beneficios de las prácticas monopolísticas en los mercados.

¿Qué recomendaciones se pueden realizar con estas ventajas e inconvenientes?

La primera recomendación es la intervención estatal para tratar de corregir los efectos perversos de las prácticas monopolísticas. ¿Cómo? Defendiendo la competencia y sancionando a las empresas que abusen de posición dominante. Prohibiendo el abuso de poder de mercado por parte de las empresas monopolistas o dominantes, valorando las peticiones de fusiones o adquisiciones y fiscalizando los acuerdos entre empresas.

La segunda recomendación es la intervención estatal para fomentar y apoyar la investigación, desarrollo e innovación por parte de las empresas. En definitiva, apoyo gubernamental a empresas, esquemas de incentivos a la investigación, desarrollo e innovación y control de la entrada y expansión de la capacidad.

La tercera recomendación es el control para romper la situación de monopolio de las grandes compañías y corporaciones fomentando la entrada de nuevos competidores o bien regulando quien debe gestionar las condiciones más favorables para los consumidores. Un ejemplo reciente lo tenemos en la intervención de la Reserva Federal de USA respecto a la introducción de la criptomoneda propuesta por la corporación de Facebook.

En definitiva, es cierto que la actividad económica es un proceso de destrucción creativa. Las nuevas empresas con nuevos productos o nuevos métodos de producción reemplazan y llevan a la quiebra a las antiguas, ganando una posición dominante en el mercado. Son estas expectativas de llegar a una posición dominante las que sirven de incentivo para que las empresas mejoren sus productos e introduzcan nuevos métodos de producción. Sin embargo, cuando las grandes empresas, las grandes corporaciones, las multinacionales abusan de una posición dominante hay otros beneficios y costes que no están contempladas en los anteriores. El beneficio en abstracto al que se alude es el motor de “la destrucción creativa” que hace progresar la actividad económica y el bienestar de la sociedad. Idea sugerida principalmente por Schumpeter. Ante esta idea abstracta de los beneficios del monopolio argüiré con otra idea, también abstracta, sobre algunos costes no contemplados en las líneas anteriores. Así, con el monopolio se pierde y desaprovecha talento y creatividad. Así mismo, se limita la libertad de expresión de los emprendedores a través de la actividad económica restringida por los grandes monopolios. La razón de lo anterior es que existen costes de transacción entre una industria asentada y otra innovadora que favorece el retraso o incluso la eliminación de la innovación. Tales costes de transacción proporcionan al mercado barreras de entrada difíciles de eliminar y su persistencia favorece la tendencia a la concentración en pocas corporaciones de los principales sectores de la actividad económica mundial.

Para ilustrar esta idea en abstracto, de la que indudablemente carezco de un modelo económico “ad hoc” y del correspondiente contraste empírico, relataré una breve historia a continuación.

Cuentan que un hombre inventó un cristal muy robusto, prácticamente irrompible. Aquel inventor vivía en la antigua Roma de Tiberio y decidió presentar a su gobernante su invento. El emperador Tiberio le preguntó al inventor si alguien más conocía la fórmula para fabricar el maravilloso cristal. El inventor le respondió que nadie más que él mismo conocía la fórmula. Tiberio una vez recibida la respuesta del inventor lo mandó decapitar. Al parecer el argumento de Tiberio para matar al inventor y olvidarse del preciado cristal fue: “… para que no se reduzca el valor del oro al valor del barro”.

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