¿Crisis del sistema monetario internacional?

Crisis del sistema monetario internacional

Pablo Coto Millán. Artículo sobre la posible crisis del sistema monetario internacional por las nuevas monedas virtuales

Pablo Coto Millán. Director del Master de Comercio, Transportes y Comunicaciones Internacionales (Master TRANSCOM) de la Universidad de Cantabria.

Resumen

¿Nuestro sistema monetario internacional va a entrar en crisis? Si ese fuera el caso, realmente estaríamos ante la peor crisis económica de la historia.

El sistema monetario está en alerta respecto a la posible intrusión de las grandes empresas tecnológicas con monedas virtuales. Al fin y al cabo, si las empresas tecnológicas disponen de clientes por millones es relativamente fácil hacer de banco para los pagos que ellas mismas tramitan.

Una muy breve historia del dinero

Los intercambios en la antigüedad, antes de la existencia de dinero, se realizaban por trueque. Incluso hoy en día, los individuos pueden llegar a acuerdos de trueque que para ellos resultan ventajosos. La cuestión es que el trueque o intercambio de mercancías para gran número de personas y de mercancías resulta ineficiente. Imaginemos a un individuo que tiene excedente de trigo y desea otros productos como maíz, manzanas, telas, zapatos y utensilios domésticos. Para que sus deseos de otros productos fueran satisfechos debería encontrar a individuos con necesidad de trigo que produjeran los otros bienes y, además, encontrar una cantidad de trigo equivalente de cada uno de los otros bienes. Esto es mucho más difícil de lo que parece, pues quizá algunos de los productores de otros bienes no deseen trigo, pero si otros bienes. Con el dinero como unidad de medida se resuelve eficientemente este problema. El dinero aumenta la eficiencia de la economía, puesto que reduce los costes de transacción, entre los cuales el coste de búsqueda de información entre oferentes y demandantes, es elevado.

Las primeras monedas que aparecen en la historia de la humanidad tienen un valor intrínseco en metales como el oro y la plata. De esta forma de garantizaban que la moneda tenía un valor en sí misma o en metal.

Con el tiempo, la moneda en metal va perdiendo su valor intrínseco en metal, pero es susceptible de ser convertida en cantidades de oro y plata.

La aparición del dinero en papel también llevó aparejado el reconocimiento de valor cambiable en términos de oro. El papel moneda fue introducido por los bancos privados. Se dice que el banco más antiguo del mundo es el Monte dei Paschi di Siena, fundado en 1472. Este banco fue nacionalizado en el año 2016 después de una crisis que dio lugar a la condena de trece gestores que ocultaron millones de pérdidas. Los bancos comenzaron realizando pagarés o dinero fiduciario, que permitían la entrega de una cantidad de oro al portador del citado pagaré. La banca privada emitía dinero papel intercambiable por oro y plata al portador de ese dinero papel. Esto es lo que se denominó con el tiempo el patrón oro.

Los bancos eran libres de emitir dinero papel que luego garantizaban con el intercambio por dinero metálico o por cantidades equivalentes de oro y plata. Esto indudablemente hizo crecer la cantidad de dinero de la economía de los países y probablemente los gobiernos vieron la posibilidad de regular la cantidad de dinero creando Bancos Centrales. La mayor parte de los gobiernos del mundo occidental a finales del siglo XIX, no permitieron a los bancos emitir más dinero. Los Bancos Centrales se encargarían de la producción del dinero. En cierto modo se nacionalizó el dinero.

Al nacionalizarse la producción del dinero se elimina la convertibilidad que existía en cantidades de oro y plata. El dinero es aceptado por imperativo legal por todos los ciudadanos de un país. Sin embargo, el gobierno no puede obligar a los ciudadanos de otros países a que acepten este dinero legal si no es convertible en algo. Esto es, los Bancos Centrales deben mantener la convertibilidad de su dinero respecto al oro manteniendo reservas de oro en sus arcas. También podrían mantener una serie de cantidades de monedas extranjeras con los países con los que realizaba el comercio para pagarles con sus monedas cuando exigían convertibilidad. Después de la Segunda Guerra Mundial y hasta el año 1971, los países mantenían sus reservas no en oro, sino en dólares norteamericanos, pues era una moneda estable que les ofrecía más garantías que la evolución del valor del oro.

Este sistema de patrón oro finaliza en el año 1971. Hasta entonces, la única moneda que era intercambiable por oro era el dólar norteamericano. Era convertible en oro para los bancos centrales extranjeros, no para los norteamericanos. Si un norteamericano iba a la Reserva federal a cambiar dólares por oro, le entregaban dólares. En ese año, la situación internacional cambió y el dólar dejó de ser convertible en oro. No obstante, los países siguieron confiando en el dólar como reserva en sus bancos centrales.

Hoy en día la situación ha cambiado. El dólar está cayendo respecto a otras monedas como el euro. Los árabes, los chinos, y los indios cambian sus reservas en dólares por oro. De esta manera, al aumentar la demanda de oro, la onza de oro está alcanzando valores históricos nunca antes vistos, mientras el dólar sigue cayendo.

¿Del oro a las criptomonedas?

No solo la demanda de oro ha crecido a medida que el dólar baja, sino que han surgido las criptomonedas o monedas virtuales. Desde el nacimiento del bitcoin nos invaden las criptomonedas. A la luz de la muy breve historia del dinero se pueden describir los dos principales inconvenientes respecto a las criptomonedas.

El primer inconveniente proviene de que una criptomoneda no cuenta con respaldo de ningún banco central del gobierno de un país. Si todos los países, o la mayor parte, desnacionalizaran el dinero, entonces las monedas virtuales no tendrían la alta inestabilidad y volatilidad que ahora tienen debido a que no cuentan con respaldo de ningún banco central del gobierno de un país. En realidad, toda moneda está sometida a las decisiones de un gobierno determinado elegido en el país correspondiente. Esa es la verdadera fuente de inestabilidad y volatilidad. La creencia en las bondades de los gobiernos para intervenir sobre la moneda y sobre los tipos de interés. Esa es una de las razones de la existencia del euro. Una moneda que respalda el Banco Central Europeo y que impone disciplina monetaria a los países pertenecientes a la Unión Europea. Hay que decir, no obstante, que la disciplina monetaria no es buena en sí misma, como ha quedado probado en los años recientes de crisis financiera en la Unión Europea. Probablemente, una política menos austera podría haber proporcionado mejores resultados en términos de bienestar para todos.

El segundo inconveniente se refiere a que las criptomonedas facilitan el lavado de dinero procedente de actividades ilícitas. Deberíamos hacernos entonces la siguiente pregunta: ¿Acaso no existen hoy mecanismos de lavado de dinero, sociedades en paraísos fiscales y un sinfín de herramientas de ingeniería financiera que permiten lavar los beneficios de las actividades ilícitas y execrables con la más absoluta impunidad?

Como se ha podido ver, los inconvenientes son discutibles y, en todo caso, el debate no está cerrado, ya que los anteriores inconvenientes pueden ser más o menos resueltos.  Por ejemplo, para evitar la volatilidad e inestabilidad, las criptomonedas pueden ser respaldadas por una cesta de monedas tradicionales como el dólar y el euro, incluso complementadas con letras del tesoro también tradicionales de países importantes.

Respecto a la crítica que se hace de que las criptomonedas sirven para encubrir actividades ilícitas se debe decir que el modo más eficaz de acabar con el lavado de dinero procedente de actividades ilícitas es la adopción progresiva del Blockchain. Con el Blockchain todos hacen de notarios de todos. Creo que las criptomonedas deberían apoyar el desarrollo del Blockchain para que los ciudadanos confíen en ellas.

¿Nuestro sistema monetario internacional va a entrar realmente en crisis? Si ese fuera el caso, realmente estaríamos ante la peor crisis económica de la historia de la humanidad.

¿Pueden las criptomonedas ayudar a resolver la crisis que se derivaría de un colapso del monetario internacional? Indudablemente, sin la implantación y desarrollo del Blockchain, las criptomonedas, por sí solas, no podrán ayudarnos.

El sistema monetario internacional y las criptomonedas podrán coexistir siempre que exista confianza.  ¡Al final, todo se reduce a una cuestión de confianza!

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