¡Haz el amor y no la guerra! Clave para la prosperidad económica

Clave para la prosperidad económica

Pablo Coto Millán. Artículo sobre la clave para la prosperidad económica, las instituciones inclusivas y extractivas

Pablo Coto Millán. Director del Master de Comercio, Transportes y Comunicaciones Internacionales (Master TRANSCOM) de la Universidad de Cantabria.

Resumen

El lema que da título a este artículo se hizo famoso en las camisetas de los años sesenta para protestar contra la guerra de Vietnam en USA. El lema encierra mucha sabiduría para la prosperidad económica y la eliminación de la pobreza en los países del mundo.

En la teoría del materialismo histórico-evolutivo imperante, el “Homo sapiens” desciende de los primates. No sabemos exactamente cómo ni cuándo se ha producido ese salto evolutivo. No obstante, es la teoría más aceptada hasta el momento. Por ello, parece interesante examinar el comportamiento de los chimpancés comunes y los bonobos, muy distintos, como se verá, y que comparten un cierto ancestro común con los humanos. En la teoría económica el “Homo economicus” es compatible con comportamientos humanos extractivos e inclusivos, con efectos muy diferentes sobre las sociedades. Tales comportamientos muy distintos se dan a partir de la revolución del neolítico en las sociedades humanas con élites e instituciones más extractivas o más inclusivas. Aquí se defenderán las instituciones más inclusivas como clave para acabar con la pobreza en los países del mundo.

Los bonobos

Los bonobos son una especie de primates que se caracterizan por su no violencia y por su tendencia a andar erguidos en un porcentaje superior al veinticinco por ciento de su movilidad. Son los simios más parecidos al ser humano. A diferencia de los chimpancés comunes, no son hostiles con otros grupos de bonobos y tienen una cultura matriarcal e igualitaria. Quizá, lo más llamativo es el papel preponderante de sus relaciones afectivas en sociedad.

Frans de Waal publicó un interesante libro titulado : “La política de los chimpancés: El poder y el sexo entre los simios” ( Waal (1993)). Waal es uno de los más importantes primatólogos a nivel mundial y, después de muchos años de observación de los bonobos, afirma que el bonobo es capaz de manifestar altruismo, compasión, empatía, amabilidad, paciencia y sensibilidad.

Los machos y hembras de chimpancé común son extraordinariamente hostiles hacia los machos y hembras externos al grupo. Los machos y hembras bonobos, por el contrario, cuando fortuitamente se encuentran con otro grupo de bonobos, tienen un comportamiento mucho más amistoso que los chimpancés comunes. Las hembras de cada grupo se adelantan, realizan danzas y juegos afectivos en los que, posteriormente, participan los machos en una especie de danza amistosa, que finaliza compartiendo armoniosamente comida entre todos.

Waal (1993) afirma que los bonobos son más inteligentes que los chimpancés comunes. Las relaciones sexuales juegan un papel preponderante en las sociedades de bonobos, ya que son usadas como saludo, como método de resolución de conflictos, como medio de reconciliación tras enfrentamientos, y como forma de pago mediante favores, tanto de machos como de hembras.

La comida y su reparto es una gran fuente de conflicto que se resuelve en las sociedades de chimpancés comunes con relaciones jerárquicas. En cambio, cuando los bonobos se encuentran con escasez de comida y han de repartirla, con una nueva fuente de comida o lugar de alimentación silvestre, la excitación general suele desembocar en una actividad afectiva en grupo, sobre todo entre las hembras, presumiblemente descargando la tensión de todos los participantes y permitiendo una alimentación cooperativa y pacífica.

Las hembras bonobo establecen fuertes relaciones sociales entre ellas, fortaleciendo así el núcleo matriarcal de la sociedad bonobo. La estrecha relación entre las hembras les permite dominar la estructura social. Aunque los machos son físicamente más fuertes, no pueden enfrentarse solos a un grupo unido de hembras, y no suelen colaborar entre ellos de esa forma.

Por otro lado, las hembras adolescentes suelen abandonar el grupo en el que nacen para unirse a otro. Esa migración habitual de las hembras hace que el fondo genético de los bonobos se mezcle con frecuencia.

A pesar de que los bonobos poseen una actividad sexual mucho mayor que la de los chimpancés comunes, su tasa de reproducción no es mayor. Waal (1993) interpreta este hecho aduciendo que el uso del sexo por parte de los chimpancés bonobos es un mecanismo para evitar la violencia.

Tanto el chimpancé común como el bonobo, evolucionaron del mismo ancestro que dio lugar a los humanos y, sin embargo, el bonobo es de las especies más pacíficas y menos agresivas de mamíferos que hoy día viven en la Tierra. Han desarrollado vías afectivas de relación para reducir la violencia que integran a toda su sociedad. Los bonobos, en definitiva, nos muestran que la tendencia evolutiva a la violencia no es inexorable.

El consuelo

Al igual que en otros simios antropomorfos y en los humanos, el contacto afectivo es práctica común entre los bonobos; por ejemplo, sentarse manteniendo contacto, abrazar, acariciar, rascar a la víctima de una agresión por parte de un miembro del grupo que no sea el agresor… etc. Este contacto afectivo, espontáneamente ofrecido por un miembro del grupo a la víctima, puede reducir la probabilidad de que otros miembros del grupo efectúen nuevas agresiones sobre la víctima en señal de respeto. Además, el contacto afectivo reduce la ansiedad de la víctima y calma el estrés por la agresión.

Wall (1993) plantea la hipótesis de que la víctima puede percibir la autonomía motivacional del individuo que le ofrece consuelo sin invitación. Por lo tanto, el consuelo en el bonobo podría ser un fenómeno que posee una base empática y que favorece las relaciones en el futuro.

Por otro lado, las hembras tienen un tamaño mucho más pequeño que los machos, pero su estatus social es mucho mayor. Los encuentros agresivos entre machos y hembras son raros, y estos se muestran tolerantes hacia cachorros y crías. El estatus de un macho es un reflejo del de su madre, y el vínculo madre-hijo es con frecuencia muy fuerte, manteniéndose durante toda la vida. Aunque existen jerarquías sociales, el rango de cada individuo no toma un papel tan preponderante como en los chimpancés comunes.

Prosperidad económica

En el libro de Acemoglou y Robinson (2012) se defiende la tesis de que los países con más prosperidad son aquellos que poseen instituciones de gobierno más inclusivas. Por el contrario, aquellos países con relaciones más extractivas son más pobres. Esta tesis no excluye otros factores históricos, culturales, climatológicos, geográficos o de otro tipo. Sin embargo, enfatiza la inclusividad como clave para la prosperidad. Son muchos los ejemplos que Acemoglou y Robinson (2014) utilizan para ilustrar su tesis. Unos ejemplos son más afortunados que otros, pero todos ilustran la tesis defendida. Aunque Acemoglou y Robinson (2014) aseguran que son las instituciones extractivas las que explican la revolución neolítica, sin embargo, creo que las élites e instituciones inclusivas también pudieron generar tal revolución. Al fin y al cabo, Acemoglou y Robinson (2014) dejan el tema abierto respecto a la posibilidad de que las sociedades agrícolas y ganaderas, generadas a partir de la revolución neolítica, pudieron desarrollarse posteriormente de distintas formas con instituciones más inclusivas o extractivas.

El aumento de la temperatura, alrededor del 15.000 a.C. favoreció indudablemente la revolución neolítica. Los aumentos de temperatura propiciaron también la transición de la vida sustentada en la caza y recolección a la vida sedentaria, apoyada en la agricultura y ganadería. Es muy probable que, con anterioridad a la domesticación de animales, lentejas y guisantes, los grupos humanos pasaran a ser sedentarios por muchas razones. Por ejemplo, es difícil viajar con enfermos, viejos y niños. Aquí sustento mi primer argumento de la posibilidad de élites e instituciones inclusivas como uno de los factores generadores de la revolución neolítica. También era difícil transportar comida de un lugar a otro. Por ello, mi segundo argumento es que la posibilidad de almacenar en cuevas, comida y herramientas, pudo ser también una causa que permitía el desarrollo de sociedades inclusivas para que nadie pasara hambre.

Imagínense un grupo de humanos en el 15.000 a. C. discutiendo si deben viajar y seguir siendo nómadas o, por el contrario, quedarse en un lugar en el que hubiera caza y recolección de frutos silvestres con cuevas para almacenar comida. El conflicto podía resolverse de un modo sencillo. Los que deseaban seguir siendo nómadas lo hacían, y los que no, optaban por quedarse en el lugar. Los inconvenientes surgen después entre los asentados en un lugar. La resolución de conflictos es más complicada en las sociedades sedentarias que en los grupos nómadas. Es de esperar que entonces fuera necesario elaborar reglas e instituciones para crear y hacer cumplir las reglas.

Aquellas sociedades que efectuaron la transición hacia la agricultura y la ganadería, aprovechando la especialización y que desarrollaron unas instituciones y élites políticas extractivas, desembocaron en menos igualitarias y prósperas. Por el contrario, otras sociedades que realizaron una transición hacia la agricultura y la ganadería, aprovechando el cambio tecnológico, la especialización, y que desarrollaron unas instituciones y élites políticas inclusivas, dieron lugar a sociedades más igualitarias y prósperas. A partir de entonces, los diferentes modelos de la revolución del neolítico se extendieron a Europa desde Oriente Próximo a partir del 6.500 a .C. por la emigración de los agricultores y ganaderos buscando nuevas tierras. Estas instituciones fueron distintas a las desarrolladas en África y Asia.

La idea es muy sencilla: con instituciones inclusivas, la prosperidad económica y social y el desarrollo económico, en sentido amplio, crece robustamente y beneficia a todos en sociedades más prósperas e igualitarias. Por el contrario, cuando las instituciones son manipuladas por élites poderosas para el beneficio de unos pocos en detrimento de la mayoría, las sociedades se ven abocadas a la pobreza y son menos igualitarias.

Dependiendo del lugar del mundo en el que geográficamente se hayan asentado grupos de agricultores emigrados de sociedades más extractivas o más inclusivas, y el modelo finalmente adoptado por ellos – normalmente el que les resulta más conocido-, el resultado una sociedad más o menos próspera e igualitaria.

El paralelismo entre el comportamiento de sociedades humanas con instituciones y élites más inclusivas como clave de la prosperidad e igualdad, desarrolladas antes y después de la revolución neolítica, y el comportamiento de las sociedades de bonobos capaces de manifestar altruismo, compasión, empatía, amabilidad, paciencia y sensibilidad, frente a las sociedades de chimpancés comunes, parece claro.

Es el tiempo de desarrollar todas las sociedades con instituciones más inclusivas. En consecuencia, más igualitarias y más prósperas.

Referencias

Waal, F. (1993): La política de los chimpancés. El poder y el sexo entre los simios. Alianza editorial.

Acemoglu, D. y Robinson, J.A. (2014): Por qué fracasan los países. Los orígenes del poder, la prosperidad y la pobreza. Ediciones Deusto.

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